Las arrugas horizontales y verticales del cuello tienen causas diferentes. Las horizontales (arrugas en collar) se deben principalmente a factores congénitos, a la inclinación repetida de la cabeza, al plegamiento de la piel y a la pérdida de elasticidad por la disminución de colágeno, que avanza aproximadamente un 1 % cada año; con el aumento del uso del smartphone, también son frecuentes en personas jóvenes. Las verticales (bandas verticales), en cambio, tienden a hacerse más visibles por la tensión del platisma, el músculo ancho de la superficie del cuello, y por la pérdida de elasticidad muscular con el envejecimiento.
Es decir, las arrugas horizontales se relacionan más con problemas de la piel y de la capa de colágeno, mientras que las bandas verticales tienen mayor relación con el movimiento muscular. Si las bandas verticales sobresalen al hablar o al hacer fuerza, el factor muscular es importante; si se trata de surcos horizontales como una marca de plegamiento habitual, pesan más los factores de piel y elasticidad.
Ambos tipos suelen aparecer juntos y su abordaje es distinto, por lo que distinguir qué arruga es la preocupación principal es el punto de partida del plan de mejora.



