Sí, es la dirección correcta. Las arrugas finas se deben a la disminución del colágeno en la capa superficial de la dermis y a la falta de hidratación, lo que hace que la textura de la piel se pliegue en líneas muy finas; por ello son adecuados los Skin Booster, que elevan la calidad de la piel en sí, y el láser y la radiofrecuencia, que estimulan la producción de colágeno. No se trata de rellenar un espacio hundido, sino de hacer que el propio «tejido» de la piel sea más grueso y esté más hidratado.
En concreto, son representativos procedimientos como REJURAN®, que ayuda a la regeneración tisular; JUVELOOK, que induce la producción del propio colágeno, y tratamientos de radiofrecuencia como Thermage® FLX, que aplica estímulo térmico a la dermis y provoca la remodelación del colágeno. Lo habitual es que las arrugas finas no desaparezcan de una vez, sino que se atenúen gradualmente a lo largo de varias semanas o meses, por lo que conviene abordarlas como un concepto de acumulación de efectos mediante el tratamiento repetido.



