El «collagen banking» es necesario porque, en los 30, cuando el colágeno ya ha empezado a disminuir, estimular su producción de forma temprana para preservar el «capital restante» resulta más eficiente que intentar recuperarlo después. Se estima que el colágeno cutáneo se reduce aproximadamente un 1% cada año a partir de los 20, y en los 30 esa pérdida comienza a manifestarse como una sutil pérdida de firmeza.
El «collagen banking» es el concepto de aplicar estímulos de baja intensidad de forma constante antes de que el colágeno se deteriore significativamente, para mantener la capacidad de producción. En general, cuidar la piel cuando aún hay margen suele implicar menos intensidad y menor número de sesiones que intentar revertir arrugas ya profundas.
No obstante, el «collagen banking» es solo una metáfora de «ahorro»; no significa que el colágeno se acumule indefinidamente. Solo tiene sentido cuando se complementa con cuidados básicos como la protección solar y buenos hábitos de vida. El momento y el método adecuados pueden variar según el estado de la piel de cada persona.




