La capa responsable es diferente: la piel en un caso y el músculo en el otro.
- Arrugas horizontales del cuello: Aparecen por la pérdida de colágeno debida a pliegues repetitivos de la piel, fotoenvejecimiento y sequedad. Muchas personas las tienen desde jóvenes, como anillos de árbol congénitos, y pueden profundizarse precozmente por hábitos como mirar el teléfono hacia abajo.
- Arrugas verticales del cuello: La causa principal es la tensión y el envejecimiento del músculo platisma, que cubre todo el cuello desde la mandíbula hasta la clavícula. A partir de la mediana edad, la elasticidad muscular disminuye y, al tensar el cuello, aparecen bandas verticales prominentes.




